Barcelona se convirtió en epicentro de una conversación estratégica: Forbes Catalonia Economic Summit 2026. El martes 23 de junio, de 9 a 14 horas, el Teatro del Liceo reunió a gobiernos, empresas y universidades para definir cómo Cataluña se proyecta hacia Europa.
Fue un foro donde la geopolítica dejó de ser teoría y se tradujo en decisiones económicas: ministros autonómicos y nacionales, representantes de la Comisión Europea, CEOs de grandes industrias, fondos de inversión, líderes de scaleups y rectores universitarios compartieron escenario. También asistieron expertos en energía, cadena de suministro, ciberseguridad y tecnologías críticas. Periodismo económico y operadores internacionales siguieron cada intervención.
Las mesas redondas abordaron riesgos geopolíticos y oportunidades: diversificar suministros, asegurar la soberanía tecnológica y acelerar la transición energética. Hubo discursos sobre la reconversión industrial con innovación aplicada, desde la automoción avanzada hasta la biotecnología y la inteligencia artificial. Se presentaron casos concretos de colaboración entre empresas y centros de investigación, y se anunciaron instrumentos financieros para escalar proyectos estratégicos.
El networking no fue anecdótico: se sellaron alianzas público-privadas, se formalizaron memorandos marco y varios fondos anunciaron líneas de inversión dirigidas a infraestructuras, talento y digitalización industrial. La agenda dejó claro que la competitividad pasa por atraer capital humano, simplificar permisos y construir corredores logísticos vinculados a Europa.
El balance fue práctico y exigente: consenso sobre prioridades, roadmaps comunes y una urgencia compartida por reducir dependencia externa. Salimos con compromisos y con la sensación de que Cataluña tiene la base industrial, tecnológica y académica para liderar en Europa —si coordina recursos y política. El reto está claro; la voluntad y las primeras medidas, ya están sobre la mesa.

