COMIDA TRADICIÓN Y ESPERANZA
Con la llegada de diciembre, millones de personas en Sudamérica se preparan para celebrar la navidad y el año nuevo, dos fechas que, más allá de su carácter festivo, conservan un profundo significado social, cultural y espiritual. En países como Colombia, Perú y Venezuela, estas celebraciones se mantienen como espacios de reencuentro familiar, preservación de tradiciones y proyección de esperanza hacia el nuevo año.
Aunque cada país presenta particularidades, existe un denominador común: la Navidad se vive de manera colectiva. La fe, la música, la gastronomía y los rituales populares forman parte de un calendario que se repite año tras año y que refuerza la identidad de sus comunidades.
En Colombia, las festividades comienzan el 7 de diciembre con la tradicional Noche de las Velitas, cuando calles y hogares se iluminan en honor a la Inmaculada Concepción. Durante los días siguientes, las novenas de aguinaldos reúnen a familias y vecinos en torno a oraciones, villancicos y platos típicos como la natilla y los buñuelos. El Año Nuevo se recibe con rituales populares orientados a atraer prosperidad y buenos augurios, reflejo de una visión optimista frente al futuro.
En Perú, la Navidad conserva un fuerte componente religioso. Los nacimientos ocupan un lugar central en los hogares y reflejan la diversidad cultural del país. La Misa de Gallo, celebrada la noche del 24 de diciembre, continúa siendo uno de los actos más importantes, seguida de la cena familiar, donde destacan el pavo, el panetón y el chocolate caliente. El cierre del año incluye rituales de renovación, como la quema de muñecos y los baños de florecimiento.
En Venezuela, la Navidad sigue siendo una de las celebraciones más emotivas del calendario. La música, especialmente la gaita, acompaña las festividades durante todo el mes. Las misas de aguinaldo y la cena de Nochebuena, con platos tradicionales como la hallaca y el pan de jamón, mantienen vivas costumbres transmitidas de generación en generación. El Año Nuevo se recibe con el deseo compartido de estabilidad, reencuentro y mejores oportunidades.
En un contexto regional marcado por desafíos sociales y económicos, la Navidad y el Año Nuevo continúan siendo un punto de encuentro y reflexión. Más que simples celebraciones, representan una oportunidad para renovar la esperanza y reafirmar los lazos que unen a las comunidades sudamericanas frente al año que comienza.
TEXTO: CARLOS ALVARADO BITTER / CABAJEEP70@HOTMAIL.COM

